Soy Katerin, pero muchos me dicen Katy.
Soy mujer, madre, esposa y ciudadana, como miles de nortesantandereanos que todos los días sacan adelante a su familia con trabajo, esfuerzo y honestidad. Creo en la palabra, en la responsabilidad y en dar la cara.
En mi vida personal he aprendido que cuando uno asume un compromiso, lo correcto es cumplirlo, y cuando no tiene todas las respuestas, lo correcto es buscarlas y volver con la verdad.
Vengo de la vida real, de escuchar, de aprender y de responder con respeto y coherencia. Hoy doy este paso porque creo que el servicio público necesita personas que no se escondan, que no prometan lo imposible y que respondan con hechos a quienes no deben perder la voz en el congreso.
Nunca he creído que la política sea solo para unos pocos.
Creo que la política debe ser un espacio para personas honestas y dispuestas a responderle a la gente. Mi relación con la política nace desde la observación, el aprendizaje de conocedores y la responsabilidad. He entendido que gobernar y legislar no es hablar bonito, sino tomar decisiones, asumir consecuencias y dar explicaciones claras. No llego a improvisar.
Llego a escuchar, a estudiar y a responder con seriedad. Para mí, la política debe volver a lo básico escuchar a la ciudadanía, decir la verdad, cumplir la palabra y responder cuando se necesita. Por eso decidí dar este paso, con convicción y con respeto por quienes confían.
Porque responde.
No evade preguntas, no se esconde ante los temas difíciles y no promete lo que no puede cumplir.
Porque dice la verdad.
Cuando sabe algo, lo explica.
Cuando no lo sabe, lo reconoce y se compromete a responder.
Porque da la cara.
Está presente, escucha y vuelve cuando se compromete a hacerlo.
Porque cumple su palabra.
La confianza no se pide, se construye con hechos y coherencia.
Porque entiende que servir es una responsabilidad.
Ser representante no es un privilegio, es un compromiso con la gente y con el país.